Lamento por Leonard Cohen
Guía en el jardín de plantas
Tesoro
Tres variaciones sobre el oro
Nada es lo que parece
Tumba profunda.
Primavera en Akitsu
Ciryl, el niño de la bicicleta
El caso Moro o Buongiorno, Notte y viceversa
Releo y escribo a medida que releo
El riesgo extremo
La aspereza de este mundo
Notas sobre el campo de la didáctica de la lengua y de la literatura
Emotividad y resistencia al sentido poético
La poesía empieza por la poesía de vanguardia
La escuela debe ser un problema

La poesía empieza por la poesía de vanguardia

1996

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Revista Piedra Libre N.17, Córdoba

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Todos sabemos la incertidumbre que produce hoy enseñar poesía en el sistema escolar en general y, en particular, en la escuela media. Su enseñanza, burocratizada y esquematizada, es producto de diversas dificultades que plantea este género literario, que huye y se escabulle por entre las extremidades del discurso didáctico. La hermanastra en la enseñanza de la literatura El discurso poético se inserta de un modo marginal en la escuela secundaria. Cual una Cenicienta de la didáctica de la literatura la poesía viene generalmente vestida con ropajes que no siempre le pertenecen y debe retirarse antes que suene las doce campanadas de la medianoche: la poesía debe ser amorosa y estar en el final del programa. Los discursos narrativo y dramático, las otras formas de la literatura que se ven en la enseñanza media, no arrastran las dificultades que tiene la poesía. En ese sentido, a diferencia de estos discursos , la poesía sobrelleva, en primera instancia, un conflicto con aquello de lo que habla, su referente , y , en segunda instancia, un problema con la recepción de aquello de lo que habla, pues todo en ella es puro presente, percepción y reconstrucción simultánea de una experiencia. Estas dos cuestiones no facilitan su enseñanza y exigen pensar nuevas perspectivas didácticas para que pueda ser percibida por los alumnos. La poesía libera al lenguaje de la cárcel de la lógica del lenguaje cotidiano, lo libera de las reglas establecidas, lo libera del único sentido, del único referente, de la única experiencia; enfrenta al lector con un nuevo modo de conocimiento, como decían los surrealistas, la poesía es el más allá del sentido. Es que la poesía retiene una llave maestra que tensiona y potencia su propio sentido; la metáfora. Esta forma de comparación del lenguaje es fundamento de la revolución de las vanguardias poéticas , pues esta nueva metáfora relaciona elementos provenientes de ámbitos absolutamente diferentes que en su choque producen una imagen nueva, una visión trastocada de la realidad a través de un lenguaje trastocado. Sin embargo, en la didáctica de la literatura hay una tendencia a anestesiar esta energía poética pues, frente a las dificultades que presenta este complejo objeto estético, se prefiere encerrarlo entre barrotes de los recursos formales que culminan en una exhaustiva e inútil descripción de los mismos. Así, un poema termina siendo una serie de figuras retóricas, un tipo de rima, un ritmo,una forma métrica o contextualizaciones históricas e interpretaciones acabadas.que en ningún momento permiten una conexión con esa variedad mágica de sentidos que un poema puede tener. Qué es poesía hoy Hasta mediados del siglo XIX se llamaba poesía a aquella forma del lenguaje literario que cumpliendo determinadas reglas de versificación, sujetas a la percepción de un yo poético que, en particular durante el romanticismo, instauró la originalidad como valor, el predominio de la inspiración en el proceso de producción de la obra artística y el "don" como aquello que por naturaleza y en forma misteriosa poseía el artista gracias a su Musa. Entonces, el poeta era un individuo capacitado para captar y confiar en aquello que percibía. Sin embargo, a fines de ese mismo siglo, bajo el fuego de las poéticas de Baudelaire, Rimbaud, Lautreamont y Mallarme , la poesía perdió estas capacidades y entró en una crisis cuya síntesis van a ser las vanguardias de principio del siglo XX . Sería inútil, entonces, definir el discurso poético tal como tradicionalmente, o aún hoy en algún manual, se lo hace. La poesía se debiera definir como aquel género literario que tiene la capacidad de suspender de un modo absoluto, por el uso, el orden establecido de la palabra; que traiciona de un modo brutal el mandato comunicativo del lenguaje cotidiano y lo violenta. Así, el discurso poético edifica un nuevo objeto con materiales que uno reconoce, palabras que se usan en la vida diaria, y que en el curso del poema aparecen de un modo distinto e inesperado. Estas dificultades son las que se condensaron con la poesía moderna y estallaron con las vanguardias. De esta manera, si alguna vez fue la poesía propietaria del lujo en la casa de la lengua, con estos movimientos de principios de siglo adquiere un perfil irreconocible, incluso para los especialistas, por lo cual, como dice Georges Jean , la poesía es hoy "lo más literario de la literatura" , es decir, es El Objeto de los objetos literarios, quizás el más inaccesible. ¿Qué es lo específico, a la luz de estos acontecimientos, del discurso poético? Si la poesía abandona todo intento de ser reconocida bajo formas ya establecidas, si pierde la capacidad de reunir las percepciones de la experiencia, si viola todos los acuerdos que permitan comprender su palabra: ¿ cuál es su particularidad, aquello que lo diferencia del resto de los géneros literarios y no literarios? En la incertidumbre que produce esta cuestión pareciera estar el sentido de la poesía hoy, en la tensión que se produce en la lengua a partir del uso siempre excepcional de la palabra en el poema. La palabra poética adquiere una incontable variedad de sentidos que la hacen incandescente. La palabra poética es un arder irremediable y que, cual ave Fénix, nace, muere y renace de sus propias cenizas; con sus múltiples significaciones. En esta intensidad se manifiesta la poesía, así se vuelve inaprehensible tanto desde su forma como desde su sentido; así se vuelve complicada de asir tanto sea para el ámbito de la crítica o de la enseñanza de la literatura. Entonces; pocos la leen, pocos la analizan y, para nuestros fines, pocos la enseñan. Poesía transparente Durante y después de la Primera Guerra mundial se suceden en Europa diversos movimientos artísticos (Cubismo, Constructivismo, Dadaísmo, Surrealismo) que tienen en común el intento de destruir esa cultura racionalista que culminó en una guerra fraticida . Estos grupos llevan adelante dos acciones inéditas en el ámbito de la estética. Primero, cuestionan instituciones artísticas como la academia, la crítica y los canales de distribución produciendo obras difíciles de catalogar para la concepción tradicional del arte. Segundo, intentan acercar el arte a la vida, a través del impacto que debían producir esta obras, una especie de choque estético, que debía afectar a los receptores de estas obras pictóricas, dramáticas, cinematográficas, poéticas. ¿Qué cambios producen en la poesía esas insurrecciones estéticas ? Por un lado, se cuestiona la noción del sujeto poético; se fragmenta su percepción y se denuncia la imposibilidad de acceder a la experiencia que ese sujeto, a través de sus sensaciones, puede representar. Por otro lado, se pulverizan las formas tradicionales de la poesía, el lenguaje poético deja de ser un lenguaje ornamentado y separado de lo cotidiano; la poesía invade los espacios de la lengua oral y traiciona su uso habitual . Estos cambios producen un efecto de distanciamiento o extrañamiento , sorprenden al lector que encuentra una forma, una palabra o un recurso en un contexto nuevo. Al mismo tiempo esta nueva forma de poesía transparenta el esqueleto que la construye. En cierta manera, la vanguardia lleva al límite todos los recursos que el poema tradicionalmente ocultaba . Leer / escribir poesía de vanguardia La poesía tiene en el ámbito de la escuela, al igual que en la literatura y en la crítica literaria, como ya lo dijimos, el lugar incomodo de lo marginal. Desarrollar un nuevo dispositivo que le permita sortear las trampas que la han arrinconado, nos ayudaría . Para ello debemos tener una estrategia que permita el acercamiento del alumno a la poesía de un modo perturbador y conmocionante. Pero, ¿ cómo lograr esta conmoción en un espacio escolar? Debemos crear una suspensión del tiempo cotidiano, un orden diferente que obligue a sopesar cada sonido, cada palabra, cada pequeña letra. Hay algo del conocimiento poético que se gesta de una manera individual y que es intransferible. Ese conocimiento , al que llamamos experiencia poética , incluye la instancia de la lectura y de la escritura. Ambas actividades son indispensables para poder lograr nuestro cometido; leer y escribir quieren decir lo mismo: se escribe mientras se lee y se lee mientras se escribe. Son dos momentos de un mismo acto; el de reconocer ese esqueleto que construye el poema. Debemos ingresar, por lo tanto, con una selección atinada de textos de vanguardia acompañada de consignas de escritura que reproduzcan aquellos mecanismos descubiertos. Podemos comenzar , por ejemplo, con "Yolleo" , un texto de Oliverio Girondo, incluido en En la masmédula. Este libro representa el gesto más audaz que puede realizar un poeta: transgredir su lengua para fundar un nuevo lenguaje pleno en palabras " que dejan de separarse individualmente para fundirse en grupos, en otras unidades más complejas, especie de superpalabras con significaciones múltiples y polivalentes", escribe el poeta Enrique Molina en el prólogo a las Obras de su maestro .