CON LA DEVOCIÖN


del que es mudo pero habla


decimos palabras de amor


sin convocarlo. Su espíritu


está ahí, funciona


como un néctar invisible.


Da miedo. Calla. 



..............................................................

ATADO


al palo mayor de esta terraza


te observo pasar, querida, con tus


frágiles alas. Cantás muy suave,


endulzás el oído hasta que pierdo


la cordura. ¡Vida mía!, no tengo


nombre ni visión ni palabras y solo


tu boca pegada a mi oído me da


su aliento. Por favor, insisto


en un rezo, abrazame


fuerte para que insomne llore


toda la noche sin parar. 



..............................................................

(TERCIOPELO MÏO,


te soplo al oído,


nunca mi boca ávida,


pausada y húmeda


podría apagarte) 



..............................................................

¿ ES ESTE


el camino adelantado del amor? Amor


del que espera llegar a buen puerto,


amor del que se mueve en la soledad.


Me encuentro de nuevo en esta antigua


terraza, te veo bailar al lento ritmo del duf


y los suaves acordes de un laúd. Gira tu cintura,


se agita tu estriado vientre, se abre tu boca a esa


melodía encantadora. Yo estoy sujeto a esta colina


aunque no te encuentre ahora aquí, aunque del día


a la noche anhelo oír tu voz y ella no resuena;


¡oh, dioses!, denme una pasión, un silencio


cálido, un desierto. 



..............................................................

TUS LABIOS


Beso tus labios, los acaricio


en esta noche con la ilusión


de que mañana estarán


conmigo, pegados a mi boca


y me darás el aliento.


Los beso muy despacio


porque deseo que nunca


pase el tiempo y vos,


sabia, los abrís de a poco


para que yo los conozca


en sus detalles mientras


los rozo con mis labios


y mi lengua de modo lento.


Entonces, ellos adquieren


vida propia, se acarician


con amor y sin ningún


recelo se quedan como besos


quietos. 



..............................................................

TUS MANOS


Muerdo tus manos con ternura.


La piel ahí es delicada y tirante,


me cuesta hincar mis dientes sin


lastimarla; fina lámina de arroz


que cruje y parece a punto


de quebrarse. Pero lo hago igual,


las muerdo y estiro hasta el límite


de lo posible, mientras los pequeños


huesos del metacarpo que se adivinan


rechinan o casi se rompen.


Luego, veo tu rostro de entrega


y goce, tus labios que se hinchan


de a poco, que se hacen ovillo


y se juntan, que se prenden


de mis orejas con ardor.


Ellos me extorsionan para que siga


rasgando con mis dientes los pliegues


tensos e infinitos de los dedos de tus manos


y que por favor, no deje, no deje nunca,


loca garza mía, de hacerlo.



..............................................................

DRAGONA


El viento las mueve como si fueran


hilos de plata que brillan a la luz


de la luna pero no, son tus crines


que se agitan al compás del silencio


que menea nuestros cuerpos sin decir


palabra. Dulce dragona que me abraza,


me susurra y me resopla leve


el cuello mientras tu desnudez de terso


animal escamado, fulgente y confiado


baila en el ondular oscuro por este


monte que habita el pabellón


de tu casa. Ahí me veo volando


entre tus brazos, con tus alas abiertas


y tu fuego que nos prende y apaga


como si fuéramos destellos aislados


en medio de la noche. Ahí, ¡en el aire


está el riesgo! y suspendidos ambos


y aferrados bebo tu rostro espigado,


tu boca de ángulos cincelada


por el tiempo, tus manos de membranas


ásperas y lánguidas para que lentos,


con cuidado y juntos reposemos


en la hierba húmeda, sí, entre sueños.